Convenio internacional conocido públicamente a partir de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo realizada en Río de Janeiro en junio de 1992, y que entró en vigencia el 29 de diciembre de 1993. Sus objetivos son la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos.