persona que se desplaza temporalmente fuera de su lugar de residencia para uso y disfrute de las áreas protegidas durante uno o más días utilizando los servicios de prestad ores turísticos o realizando sus actividades de manera independiente. Puede tener o no un comportamiento ambientalmente correcto. Su comportamiento ambientalmente correcto puede responder a motivaciones externas (por ejemplo, el riesgo de una posible sanción) o a su propia responsabilidad ambiental. Un visitante en un área protegida debe comprender que desde el inicio esta sujeto a condiciones, reglas y parámetros diferentes a los que se aplican a los turistas comunes, sobre todo en lo que refiere a provisión de servicios y a comodidades (adaptado de Cifuentes 1992)